• Las distancias cortas. Es preciso insistir en el hecho de que en términos relativos, es mucho más peligroso un pequeño recorrido en el sitio de vacaciones, que el largo trayecto realizado para llegar a él.
  • Conducir sin prisas. Ésto se traduce en una conducción más relajada y segura. De lo contrario aumentaría el nivel de agresividad y estrés al volante, con el consecuente aumento de riesgo para la seguridad vial.
  • Aireación. Tener el habitáculo del coche bien aireado y a la temperatura adecuada es fundamental para evitar la fatiga o el adormecimiento.
  • No tirar objetos por las ventanillas. Además de estar prohibido por la normativa y fuertemente sancionado, usted debe pensar que arrojar un objeto o un cigarrillo por la ventana, puede provocar un incendio u originar un grave siniestro en los que vienen detrás. Según las estadísticas, los accidentes por esta causa son mucho más frecuentes de lo que en principio se pudiera pensar.
  • El riesgo de los atascos y las retenciones. Es importante saber y prever que los inevitables atascos producen estrés en los conductores, con todos sus efectos añadidos.
  • Las condiciones climatológicas adversas: Es posible que durante el trayecto pueda cambiar la climatología, por lo que siempre se deberá adecuar la conducción a las circunstancias de la vía.
  • Dispositivos "manos libres". Sí, pero trata de evitar conversaciones largas. Con una conversación de un minuto y medio, el conductor no percibe el 40% de las señales.
  • Presta atención a la conducción. Evita distracciones, son causa de un elevado número de accidentes en España.